Porque todos ellos nos amedrentaban, diciendo: Se debilitarán las manos de ellos en la obra, y no será terminada. Ahora, pues, oh Dios, fortalece tú mis manos.— Nehemías 6:9

 Dios es nuestro amparo y fortaleza,
    Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.— Salmos 46:1

 Mi carne y mi corazón desfallecen;
Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.— Salmos 73:26

La gente a nuestro alrededor son influenciadas por nuestra actitud. El enemigo desanima, entretiene, y destruye. Entendamos que el enemigo no pelea contra nosotros sino contra Dios. Nehemías no pide que Dios remueva a sus enemigos. Dios te da la fortaleza necesaria para que puedas sobrepasar cualquier situación. Si te llega la prueba es porque Dios te va a fortalecer.